Hay jugadores que necesitan tiempo para interpretar el partido y otros que parecen empeñados en romperlo. Karim Adeyemi pertenece a la segunda categoría. Su fútbol nace del vértigo, de la aceleración y de esa sensación de peligro constante que aparece cada vez que recibe con metros por delante. Es un jugador caótico en el mejor sentido de la palabra: imprevisible, eléctrico y capaz de convertir una jugada aparentemente inofensiva en una ocasión de gol.
En este Barça, un perfil así podría adquirir una dimensión diferente. Su velocidad y su capacidad para atacar los espacios, unido a una intensa capacidad de presionar confeccionan un futbolista hecho prácticamente a medida para Hansi Flick. Además, hablamos de un jugador capaz de levantar al aficionado del asiento y divertir a sus propios compañeros.
LA COMPETENCIA EN BENEFICIO DEL EQUIPO
La elevada competencia en las posiciones ofensivas provoca un notable rendimiento de los atacantes culés siempre que disponen de minutos. En especial, comparte puesto, al menos en este inicio de temporada, con Anthony Gordon, otro de los grandes fichajes azulgrana este mercado estival. Asimismo, son dos futbolistas capaces de ocupar otras demarcaciones sin que su nivel ni el del conjunto se vea afectado, ofreciendo un amplio abanico de soluciones al técnico teutón.

En el caso de ambos jugadores, el Barça cuenta con dos perfiles tan similares como opuestos. Parecidos en su velocidad, presión, verticalidad y desborde, aunque difieren radicalmente en su forma de entender el juego. Mientras que el inglés ha demostrado una mayor capacidad asociativa y entendimiento colectivo, el alemán pareciera ciertamente aislado de ello, aunque sus vistosos chispazos suponen una tremenda amenaza para los contrarios.
UNA APUESTA DE BAJO RIESGO: 22 MILLONES DE EUROS
A su vez, el fichaje de Adeyemi resulta aún más llamativo conociendo el precio de su traspaso, 22 millones de euros fijos más 7 en variables. Y con sólo 24 años. Una absoluta ganga que a poco que mantenga su producción actual ya le resultará rentable al equipo blaugrana.

Pero, más allá de las cifras, la incorporación del ex del Borussia Dortmund encaja con la dirección que sigue este Barça de Flick y Deco. El extremo germano responde a una petición de un entrenador que ya le conocía de su etapa en la selección y que coinciden en su forma de entender el fútbol. Por tanto, la maquinaria de Flick suma una nueva pieza que añade aún más dinamismo y verticalidad a una escuadra que ahoga a sus rivales con un ritmo de juego tan alto como preciso.
En definitiva, Karim Adeyemi representa mucho más que una simple alternativa en la parcela ofensiva culé. Quizás no represente el orden ni la sencillez táctica, pero precisamente en lo imprevisible de su juego reside su atractivo. Algo que Flick comprende a la perfección y que sabe sacar provecho de dicho caos al servicio del equipo. Si se continúa por este camino, el Barça dispondrá de una ficha capaz de alterar y revolucionar cualquier contexto y partido.
