Es innegable que el partido ante Cabo Verde fue una decepción. La mayoría contaba con una victoria sencilla y abultada de La Roja, y probablemente así lo hicieran los propios jugadores. Pero eso es lo bonito del fútbol y de una competición como la Copa del Mundo, donde los futbolistas se convierten en una especie de héroes nacionales, encargados de defender y luchar por el orgullo de sus naciones. Y así lo interpretaron los caboverdianos, cuyo mérito y esfuerzo no está siendo justamente considerado.
Del mismo modo, el trato que está recibiendo la selección está igualmente lejos de ser justo. España no jugó bien ante Cabo Verde, pero sigue siendo la misma selección que minutos antes del partido era señalada como una de las favoritas. España sigue siendo la vigente campeona de Europa y dispone de uno de los mejores grupos futbolísticos y humanos del campeonato. Luis de la Fuente y sus jugadores han demostrado que merecen más confianza y crédito del que están recibiendo.
EL VALOR DEL PRIMER PARTIDO
Los Mundiales no se ganan en la primera jornada. De la misma manera que tampoco se pierden. Además, los debuts en estos torneos nunca son sencillos, menos aún cuando un equipo es considerado ampliamente favorito, pues tiene poco que ganar y bastante más que perder. Se requiere una adaptación al país que alberga el campeonato, a su clima, a unos compañeros con los que no estás habituado a compartir convivencia y juego, entre otros factores que el espectador no alcanza a percibir.

Según avance la competición, la plantilla irá afinando y perfeccionando unos automatismos que de por sí ya están muy afianzados. El paso de los días, entrenamientos y partidos será de gran ayuda para que los jugadores alcancen y demuestren su mejor versión. Asimismo, la situación clasificatoria sigue siendo relativamente cómoda, pues el empate de Uruguay ante Arabia Saudí provoca un cuádruple empate en el grupo. Por tanto, la selección, por el momento, no necesita revertir distancias ni cargar con la sensación de ir a remolque en la clasificación.
EL PRECEDENTE DE SUDÁFRICA
En el caso de la selección española, contamos con un precedente muy similar, incluso más adverso, cuya resolución significó nuestra primera estrella. Ello no debe suponer que el final deba ser el mismo, pero sí debe servir como muestra de que un Mundial es una carrera de fondo, en la que el más regular y determinado suele tener opciones de llegar muy lejos.

Tras la famosa derrota ante Suiza en Durban, las críticas invadieron el relato mediático de La Roja por aquel entonces. Leyendas de la selección y del fútbol como Piqué, Busquets o Iniesta, entre otros, se vieron envueltos en un clima de negatividad y dudas al término de un encuentro que España, por cierto, mereció ganar. Mismo escenario se produjo una vez Luis de la Fuente dio a conocer la lista de convocados para la Eurocopa de 2024, en la cual España campeonó de forma brillante. Más argumentos para confiar y apoyar a un plantel que se lo ha ganado en el campo.
AUSENCIAS…QUE DEJARÁN DE SERLO
Cabe mencionar, y no es baladí, que España contaba con bajas muy sensibles para este debut. Lamine Yamal y Nico Williams llegaban entre algodones a esta primera cita, lo cual mermaba sobremanera la capacidad de desequilibrio de la selección. Hablamos de dos futbolistas que condicionan y determinan el modelo de juego que de la Fuente desarrolla y cuya plenitud de forma tendrá un impacto muy positivo en el desempeño del equipo.

Por todo ello, las críticas deberían convertirse en aliento para un grupo que sobradamente ha puesto de manifiesto su nivel y calidad. Oyarzabal, Ferrán, Pedri o Gavi, que hoy son objeto de críticas, no arrojarán dudas sobre la clase de futbolistas que son. Un empate no debería desviar el foco de lo verdaderamente importante: la confianza y unión entre equipo y afición, pilares del camino hacia la segunda estrella de España.
