España-Argentina: El último paso hacia la segunda estrella


La selección española se encuentra a noventa minutos de volver a hacer historia. Este domingo 19 de julio, a partir de las 21:00 horas, España y Argentina se disputarán la final del Mundial 2026 en el MetLife Stadium de Nueva Jersey. La Roja buscará levantar su segunda Copa del Mundo, dieciséis años después del éxito conquistado en Sudáfrica, mientras que la Albiceleste tratará de revalidar el título logrado en Catar y convertirse en la primera selección capaz de enlazar dos Mundiales desde Brasil en 1962.

El encuentro enfrentará a dos equipos con identidades diferentes, pero con una misma capacidad para dominar los momentos decisivos. El conjunto dirigido por Luis de la Fuente llega reforzado después de superar a Francia en una de sus actuaciones más completas del torneo. Argentina, por su parte, vuelve a una final apoyada en su competitividad, su experiencia y el liderazgo de Lionel Messi. La posesión española frente al oficio argentino marcará una final en la que cualquier detalle puede decidir al nuevo campeón del mundo.

ESPAÑA LLEGA EN SU MEJOR MOMENTO

La Roja afronta la final después de completar ante Francia uno de sus partidos más sólidos del campeonato. España controló el ritmo, redujo los espacios del rival y mostró el equilibrio necesario para imponer su propuesta sin quedar expuesta en las transiciones. La semifinal confirmó la evolución de un equipo que ha ido creciendo con el paso de las eliminatorias y que llega al último encuentro con confianza plena en su fútbol.

El dominio español nace desde la base de la jugada. Rodri se ha convertido en el encargado de ordenar la posesión, fijar la altura del bloque y decidir cuándo acelerar. A su lado, Fabián Ruiz aporta recorrido, llegada y capacidad para aparecer en espacios interiores, mientras que Aymeric Laporte facilita la salida desde atrás con su precisión para romper líneas.

Los jugadores de la selección española celebran el 2-0 a Francia | Fuente: SEF

Más que un triángulo fijo, la estructura española funciona mediante constantes asociaciones. Rodri desciende para ofrecer una línea de pase, Fabián gana altura y Dani Olmo se mueve entre la medular y la defensa rival para generar superioridades. Esa movilidad permite que los extremos reciban con ventaja y que España pueda instalarse durante largos tramos cerca del área contraria. Olmo volverá a ser una de las principales amenazas. El mediapunta atraviesa un gran momento y su capacidad para aparecer a la espalda de los centrocampistas puede resultar determinante ante una Argentina que acostumbra a proteger el carril central.

Sus movimientos también serán importantes para liberar a Lamine Yamal y Álex Baena, llamados a atacar desde los costados. Pedro Porro y Lamine terminaron el encuentro ante Francia con algunas molestias, aunque ambos estarán disponibles. De la Fuente, por tanto, podría mantener el mismo once que logró el billete para la final, con Mikel Oyarzabal como referencia ofensiva y una presión alta destinada a impedir que la Albiceleste pueda iniciar con comodidad. La principal incidencia de la preparación llegó en el último entrenamiento.

Las fuertes tormentas eléctricas registradas en Nueva Jersey obligaron a suspender la sesión sobre el césped, por lo que la selección únicamente pudo completar un trabajo de activación en el gimnasio.

ARGENTINA SE AGARRA AL OFICIO Y A MESSI

Argentina vuelve a encontrarse en el escenario que mejor ha sabido manejar durante los últimos años. Sin haber ofrecido siempre su versión más brillante, el equipo de Lionel Scaloni ha demostrado una enorme capacidad para interpretar cada eliminatoria y sobrevivir a los momentos de dificultad. La Albiceleste no necesita dominar durante los noventa minutos para sentirse cómoda. Puede defender en bloque medio, cerrar los espacios interiores y esperar el momento adecuado para acelerar.

Esa capacidad para adaptarse al desarrollo de los partidos la convierte en un rival especialmente peligroso en una final. Todo el ataque continúa girando alrededor de Messi. A sus 39 años, el capitán argentino vuelve a liderar a su selección en una gran cita y conserva la capacidad para decidir desde cualquier zona del último tercio. Ya no necesita intervenir constantemente: Argentina busca liberarlo de parte del trabajo defensivo para que pueda recibir entre líneas y elegir el momento de conectar con los atacantes.

Argentina celebra el pase a la final | Fuente: Selección Argentina

A su lado, Julián Álvarez ha ganado protagonismo durante las últimas rondas. Su movilidad puede incomodar a los centrales españoles, especialmente cuando abandona la posición de delantero para atacar los intervalos o arrastrar marcas. La coordinación entre ambos será una de las principales preocupaciones para Pau Cubarsí y Laporte. En el centro del campo, todo apunta al regreso de Rodrigo De Paul al once en lugar de Giuliano Simeone. Su presencia permitiría a Scaloni aumentar la intensidad en la presión, igualar físicamente la medular y perseguir con mayor agresividad a Rodri y Fabián.

Junto a Enzo Fernández, Leandro Paredes y Alexis Mac Allister, Argentina tratará de cerrar las líneas de pase hacia Olmo y orientar la posesión española hacia las bandas. La intención será evitar que España progrese por dentro y aprovechar cualquier pérdida para lanzar rápidamente a Messi y Julián. La selección argentina también persigue un reto histórico. Solo Italia, en 1934 y 1938, y Brasil, en 1958 y 1962, han conseguido ganar dos Copas del Mundo consecutivas. Repetir la corona conquistada en Catar situaría a esta generación entre las más importantes de la historia de la Albiceleste.

UNA FINAL DECIDIDA POR LOS PEQUEÑOS DETALLES

Ni España ni Argentina quieren asumir el papel de favorita. Ambas selecciones llegan respaldadas por su recorrido, su calidad individual y una estructura colectiva capaz de competir en cualquier escenario. Rodri, capitán de la selección española, resumió la mentalidad con la que el equipo debe afrontar la final:

Tenemos que tener más ganas de ganar que miedo a perder

El centrocampista considera que España ha demostrado durante el torneo ser un equipo muy difícil de superar, aunque advirtió de la necesidad de mantener la concentración ante una Argentina acostumbrada a resolver este tipo de encuentros. De la Fuente también quiso alejarse de cualquier debate sobre el favoritismo. El seleccionador destacó las similitudes entre dos equipos que buscan controlar el partido con el balón, aunque cada uno lo hace desde estructuras diferentes. El técnico riojano espera un encuentro equilibrado, con pocas concesiones y condicionado por la precisión en las áreas.

De la Fuente en la previa a la final | Fuente: SEF

Luis de la Fuente también rebajó cualquier debate sobre quién parte con ventaja. El seleccionador subrayó que España y Argentina comparten muchas ideas futbolísticas y pronosticó una final marcada por la igualdad, convencido de que los pScaloni, por su parte, rechazó que la experiencia de haber disputado la final de Catar otorgue una ventaja definitiva a su equipo:

Ellos también tienen jugadores que han jugado en grandes escenarios. Cuando empieza a rodar la pelota, el jugador se olvida de la presión.

El entrenador argentino también elogió la capacidad de España para combinar posesión y verticalidad. Argentina sabe que no podrá limitarse a defender cerca de su área durante todo el encuentro. Pero también es consciente de que cada pérdida española puede convertirse en una oportunidad para correr. La gestión emocional tendrá tanta importancia como el planteamiento táctico. España tratará de imponer un ritmo alto y prolongar las posesiones, mientras que la Albiceleste buscará ensuciar la circulación, reducir el número de ataques y llevar la final hacia un escenario de máxima tensión.

LAS CLAVES DEL PARTIDO

  • El control del centro del campo: la capacidad de Rodri y Fabián para superar la presión de De Paul, Paredes y Enzo Fernández determinará si España consigue instalarse en campo rival.
  • La posición de Messi: el capitán argentino buscará recibir a la espalda de la medular española. La coordinación entre Rodri, Cubarsí y Laporte será esencial para reducir su influencia.
  • Los duelos en las bandas: Lamine Yamal puede encontrar situaciones favorables frente a Nicolás Tagliafico, mientras que Argentina tratará de explotar los espacios que deje Pedro Porro al incorporarse al ataque.
  • La presión tras pérdida: España deberá evitar que Julián Álvarez y Messi puedan correr con metros por delante. Las vigilancias defensivas serán fundamentales cuando los laterales ganen altura.
  • La eficacia en las áreas: en una final tan equilibrada, las ocasiones claras serán escasas. La precisión de Oyarzabal, Julián y Messi puede terminar marcando la diferencia.

POSIBLES ALINEACIONES

España (4-2-3-1): Unai Simón; Pedro Porro, Pau Cubarsí, Aymeric Laporte, Marc Cucurella; Rodri, Fabián Ruiz; Lamine Yamal, Dani Olmo, Álex Baena; Mikel Oyarzabal.

Entrenador: Luis de la Fuente.

Argentina (4-4-2): Emiliano Martínez; Nahuel Molina, Cristian Romero, Lisandro Martínez, Nicolás Tagliafico; Rodrigo De Paul, Enzo Fernández, Leandro Paredes, Alexis Mac Allister; Lionel Messi y Julián Álvarez.

Entrenador: Lionel Scaloni.

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