España – Argentina: el destino, y Nueva York, jueces de dos generaciones


El fútbol es un deporte inexplicable, aunque, a veces, todo lo que sucede tiene mucho sentido. El destino, o quien quiera que sea que maneje los hilos de esto, ha querido que el primer Mundial de Lamine Yamal, a sus 18 años, se decida en una soñada final ante la Argentina de Lionel Messi, con 39. 

Aquella famosa foto de un joven Messi y un Lamine bebé en una bañera, allá por 2007, se ha convertido en la mejor metáfora del trono mundial del fútbol: el icono de una generación sosteniendo y pasando el testigo al llamado a ser el siguiente. Ambas figuras comparten tantas similitudes que cuesta pensar que esta final es pura casualidad. 

LAMINE YAMAL: EL ASPIRANTE AL TRONO MUNDIAL

El nuevo 10 culé está llamado a recoger el testigo que su predecesor en el Barça ha defendido y honrado a niveles casi inalcanzables. A pesar de la dimensión de esta circunstancia, el de Rocafonda juega con la naturalidad del adolescente que sigue siendo, demostrando y exhibiendo una madurez y un talento innatos para un joven en su contexto. El canterano blaugrana está a 90 minutos, o quizá 120, de ampliar su casillero con un título destinado a unos pocos. Y lo puede conseguir siendo apenas mayor de edad. 

Lamine Yamal, autor del primer tanto de España en el Mundial | Fuente: RFEF

Esta final representa mucho más que la posibilidad de ser campeón del mundo. Puede suponer un punto de inflexión soñado, casi poético para los aficionados culés y al fútbol en general. Coronarse como campeón del mundo ante un Leo Messi excelso sería de un valor simbólico gigante. Pues significaría la confirmación de una nueva era, dominada nuevamente por otro prodigio de La Masía. 

LIONEL MESSI: EL REY QUE BUSCA AMPLIAR SU LEYENDA

Y qué decir de Messi. Se agotan los calificativos para uno de los mejores deportistas de la historia, sino el mejor. A sus casi 40 años sigue siendo el faro de su selección, con un hambre feroz de seguir ganando y compitiendo, aún habiendo ganado todo. Donde no llega su físico, que sigue siendo envidiable, sobradamente lo hace su talento e inteligencia. Ha roto todos los récords habidos y por haber, sin cejar en su empeño por ampliar una leyenda no apta para mortales.

La euforia de Messi tras el pase de Argentina a la final | Fuente: TyC Sports

El rosarino llega como máximo goleador del Mundial y, para la gran mayoría, como el jugador más destacado del torneo hasta la fecha. Cargar con el peso de su equipo, y de su país, ha despertado una versión más pasional y emocional, absolutamente ejemplarizante para alguien de su trayectoria. Inconformista en todo momento, el genio argentino no se conformará con algo que no sea levantar su segundo Mundial. Además, lo haría con el aliciente de hacerlo por segunda vez consecutiva en la que podría ser su última participación en las Copas del Mundo.

El caprichoso deporte que es el fútbol ha citado a dos talentos generacionales, en etapas diametralmente opuestas, en lo que resultará un encuentro para los anales de la historia. El destino abre una página que el terreno de juego decidirá quién la escribe. Dos zurdos, partiendo desde el costado derecho, canteranos del Barça, el 10 blaugrana por bandera…infinidad de similitudes entre dos extraterrestres que se citan en Nueva York por algo más que un partido. Bendito destino. 

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