El empate ante Cabo Verde dejó dudas, críticas y cierta preocupación alrededor de la Selección Española. Sin embargo, conviene no perder la perspectiva. La Roja sigue siendo la vigente campeona de Europa, mantiene intactas sus opciones de clasificación y cuenta con argumentos de sobra para seguir siendo una de las grandes candidatas al título mundial.

Es cierto que el estreno no fue el esperado y que el equipo de Luis de la Fuente estuvo lejos de su mejor versión. Pero también es importante reconocer el mérito de una selección caboverdiana que compitió con personalidad, compromiso y una enorme ilusión por representar a su país en el escenario más importante del fútbol mundial.

Del mismo modo, el trato que está recibiendo la selección española parece desproporcionado. España no jugó bien ante Cabo Verde, pero sigue siendo la misma selección que horas antes del encuentro era señalada como una de las grandes favoritas al título. La Roja continúa contando con uno de los mejores grupos futbolísticos y humanos del campeonato, y tanto Luis de la Fuente como sus jugadores han demostrado durante los últimos años que merecen más confianza y crédito del que están recibiendo.

EL VALOR DEL PRIMER PARTIDO

Los Mundiales no se ganan en la primera jornada. Del mismo modo, tampoco se pierden. Los debuts en este tipo de torneos suelen ser complejos, especialmente cuando un equipo llega con la etiqueta de favorito. Hay mucho más que perder que ganar. La adaptación al país anfitrión, al clima, a la convivencia diaria y a la propia dinámica de una competición tan exigente son factores que muchas veces pasan desapercibidos para el espectador.

Ferrán, en la ocasión más clara de España | Fuente: SE Fútbol

Según avance la competición, la plantilla irá ajustando automatismos y recuperando sensaciones. El paso de los días, los entrenamientos y los partidos ayudará a que los futbolistas alcancen su mejor nivel. Además, la situación del grupo sigue siendo favorable. El empate entre Uruguay y Arabia Saudí provocó un cuádruple empate en la clasificación, por lo que la selección española continúa dependiendo exclusivamente de sí misma para avanzar a la siguiente ronda.

EL PRECEDENTE DE SUDÁFRICA

La propia historia de España ofrece un precedente incluso más complicado que el actual. Un ejemplo que no garantiza repetir el desenlace, pero que sí demuestra que un Mundial es una carrera de fondo. Tras la derrota ante Suiza en el debut del Mundial de Sudáfrica 2010, las críticas dominaron el debate mediático alrededor de La Roja. Futbolistas como Gerard Piqué, Sergio Busquets, Andrés Iniesta o el propio Xavi Hernández convivieron con un clima de dudas que terminó transformándose en la conquista de la primera estrella.

Xavi Hernández en el debut de España en el Mundial de 2010 | Fuente: SE Fútbol

Un escenario similar se produjo cuando Luis de la Fuente anunció la lista de convocados para la Eurocopa 2024. Aquella convocatoria fue cuestionada por muchos sectores y terminó levantando el título continental de forma brillante. Son precedentes que invitan a confiar en un grupo que ya ha demostrado su capacidad para competir en los escenarios más exigentes.

AUSENCIAS… QUE DEJARÁN DE SERLO

Tampoco conviene olvidar que España afrontó este debut con bajas especialmente sensibles. Lamine Yamal y Nico Williams llegaron entre algodones al inicio del torneo, una circunstancia que redujo notablemente la capacidad de desequilibrio del equipo. Hablamos de dos futbolistas fundamentales para el sistema de Luis de la Fuente, capaces de cambiar partidos con una sola acción.

La recuperación total de ambos jugadores puede marcar una diferencia importante en las próximas jornadas. Su regreso al mejor nivel permitirá a la selección recuperar buena parte de la verticalidad y la amenaza ofensiva que han definido a este equipo durante los últimos años.

Lamine Yamal, encarando a su marcador | Fuente: SE Fútbol

Por todo ello, las críticas deberían transformarse en apoyo para un grupo que se ha ganado la confianza de la afición sobre el terreno de juego. Mikel Oyarzabal, Ferran Torres, Pedri o Gavi, hoy señalados por algunos sectores, no dejan de ser los mismos futbolistas que han contribuido a devolver a España a la élite internacional.

Un empate no debería desviar el foco de lo verdaderamente importante: la unión entre equipo y afición. Porque si algo ha demostrado esta generación es que cuando existe confianza mutua, La Roja siempre está más cerca de competir por todo. Y la segunda estrella sigue estando al alcance.

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