El central del FC Barcelona, Ronald Araújo, ha concedido a Mundo Deportivo la entrevista más significativa de su carrera. No por lo deportivo, sino por lo humano. Tras meses alejado de los terrenos de juego desde el 25 de noviembre, el uruguayo ha dado un paso al frente para hablar abiertamente de sus problemas de salud mental, con un objetivo claro: visibilizar una realidad que muchos callan y ayudar a quienes atraviesan situaciones similares.

Fuente: Mundo Deportivo.
La voz de una realidad silenciada
Araújo reconoce que hoy se siente “diferente, más a gusto y más feliz”. La pausa le permitió trabajar con profesionales, apoyarse en su entorno y reencontrarse consigo mismo. Según explica, lo ocurrido en Stamford Bridge, con aquella expulsión temprana ante el Chelsea, fue el “clic” definitivo para admitir que necesitaba parar.
“Sentí que ya pasó lo peor. El tiempo que paré fue por algo”.
El charrúa confiesa que arrastraba el malestar desde hacía año y medio, pero que, como suele ocurrir, intentó seguir por inercia. Ansiedad, tristeza y presión se fueron acumulando hasta que el cuerpo y la mente dijeron basta. Su mensaje es claro: los futbolistas también son personas. Más allá del dinero o la fama, sienten, sufren y necesitan ayuda.

Nunca pensó en dejar el fútbol, porque es su pasión desde niño. Pero sí entendió que para seguir debía sanar primero.
Afecto, fe y apoyo institucional
El primer dirigente al que se lo comunicó fue Deco, quien trasladó la situación a Joan Laporta y a Hansi Flick. El técnico alemán, según relata, se lo tomó “muy personal” y mostró una enorme sensibilidad. El respaldo del club fue total.
Sin embargo, el pilar fundamental fue su familia. Su esposa, a la que define como su sostén, y el apoyo inmediato de sus compañeros marcaron la diferencia. Incluso rivales le escribieron para agradecer su valentía.

Además, su fe tuvo un papel decisivo. Su viaje a Jerusalén fue un momento de introspección y reconexión espiritual que le ayudó a encontrar paz y respuestas.
Barcelona, su casa y su futuro
Araújo asegura que no teme recaídas: “Creo que lo peor ya pasó”. Se siente preparado, fuerte y convencido de su decisión de seguir en el FC Barcelona hasta 2031.
“El Barcelona es mi casa. La ciudad es mi casa. El club es mi casa”.
Como capitán, asume la responsabilidad con orgullo. Su foco ahora es el presente deportivo: la semifinal de Copa ante el Atlético de Madrid, la exigente lucha por LaLiga y la ambición intacta en Champions League. Su entrevista deja una lección que debe permanecer: pedir ayuda no es debilidad, es valentía.