La resurrección del FC Barcelona se explica, en gran parte, a través de dos nombres propios: Hansi Flick y Raphinha. En ese orden. El técnico alemán es el gran responsable de la mejora colectiva del conjunto catalán, con el brasileño como máximo exponente. Llegó a un vestuario abatido, sin líderes claros y cargado de dudas tras la marcha de varios pesos pesados.

Fuente: Relevo.
Hoy, aquel escenario ha desaparecido. Y si alguien ha asumido el rol de referencia dentro del grupo, ese es Raphinha.
Resurrección inesperada
Sin Flick, nada de esto habría sido posible. Para empezar, fue él quien convenció al extremo brasileño de no abandonar el club cuando todo invitaba a una salida. Con Xavi en el banquillo, el ‘11’ había perdido confianza, firmó su peor temporada desde que dio el salto a la élite y pasó de ser una pieza estructural a un nombre cuestionado.
Hoy, la realidad es opuesta. Raphinha es la pieza central del proyecto azulgrana, el líder visible del vestuario y, probablemente, uno de los futbolistas más infravalorados del panorama actual. Resulta difícil explicar su ausencia en muchos reconocimientos individuales. Su quinta posición en el último Balón de Oro fue, para muchos, una auténtica injusticia deportiva.
La temporada pasada firmó la mejor campaña de su carrera: 34 goles y 26 asistencias en 57 partidos, cifras reservadas a la élite mundial. El propio Flick lo resumió con contundencia: “Es una broma y una injusticia”.

Sin la llegada del técnico alemán, la etapa del brasileño en la Ciudad Condal probablemente habría terminado hace dos años. Así lo reconoció el propio futbolista:
“Tenía un pie fuera. Él me dijo que me iba a hacer importante. Fue la persona que cambió todo”.
Lo afirmó tras recoger el MVP de la final de la Supercopa. Flick le devolvió algo clave: tranquilidad. Y con ella, la capacidad de volver a trabajar y competir al máximo nivel.
El rey en lo suyo
La evolución del atacante no se explica solo por talento y esfuerzo. Hay una clara mano táctica del entrenador. Raphinha ha ampliado su registro: actúa más lejos del área, aparece como mediapunta, falso ‘9’ o segundo delantero, genera más juego y lo hace con mayor precisión. Es, además, uno de los futbolistas que más recuperaciones tras pérdida firma.
En la presente campaña suma 11 goles y 5 asistencias en 17 apariciones, manteniendo un impacto constante más allá de las cifras.

Si algo define a Flick es su capacidad para exprimir el talento de sus jugadores. Ya lo hizo con Robert Lewandowski en Múnich cuando lo convirtió en el mejor ‘9’ del mundo y lo ha vuelto a hacer con Raphinha. También con perfiles como Fermín o Ferran, todos ellos rindiendo por encima de lo esperado.
La exigencia es innegociable, pero también lo son la confianza y el compromiso que transmite a todo el grupo, jueguen más o menos. Ese equilibrio ha sido la base de su éxito: equipos competitivos, reconocibles y, sobre todo, ganadores. No ha perdido ninguna final como entrenador.
Con Flick al mando, al conjunto culé le esperan grandes cosas. Y a Raphinha, también.