Hay temporadas que se explican con sensaciones y otras que se explican con datos. Y luego está la 2025-26 de Lamine Yamal, que obliga al barcelonismo a detenerse, mirar con perspectiva y aceptar una realidad tan sorprendente como ilusionante: aunque parezca menos decisivo que el año pasado, Lamine está produciendo más que nunca.
La sensación en muchos partidos es que su impacto no es tan constante como en la campaña anterior. Que aparece menos. Que pesa menos en el juego. Pero cuando se revisan los números, el relato cambia por completo.
Los números no mienten: una progresión imparable
La comparación entre temporadas es reveladora.
Temporada 2024-25:
- 18 goles
- 53 partidos oficiales.
- En LaLiga: 9 goles.
Temporada 2025-26 (hasta ahora):
- 13 goles
- 28 partidos oficiales.
- En LaLiga: 9 goles.
El dato es demoledor:
Lamine Yamal ya ha igualado los goles que marcó en toda la Liga pasada… y lo ha hecho en muchos menos partidos.

A un solo gol de distancia, el extremo azulgrana está a punto de superar su mejor registro goleador en la competición doméstica, cuando aún queda una parte importante de la temporada por delante.
La paradoja Lamine: menos sensación, más impacto
Aquí aparece la gran paradoja de la temporada. Visualmente, Lamine parece menos determinante. Ya no sorprende tanto. Ya no rompe cada partido. Pero eso no significa que produzca menos. Al contrario.
- Selecciona mejor sus acciones
- Genera ocasiones incluso cuando no marca
Su fútbol ha cambiado. Es menos explosión y más control. Menos fogonazo y más continuidad silenciosa. Y eso explica por qué sus cifras crecen incluso cuando la percepción baja.
Los datos empiezan a situarlo en un terreno que ya no admite exageraciones.
- Ha igualado los 38 goles oficiales de Maradona con el FC Barcelona en todas las competiciones.
No se trata de comparar trayectorias ni contextos. Se trata de entender la magnitud de lo que está logrando antes de cumplir los 19 años.
De promesa a certeza europea
Lamine ya no es una promesa. Tampoco una revelación. Es una realidad que empieza a intimidar a Europa. Los rivales lo estudian. Lo doblan. Ajustan planes solo para frenarle. Y aun así, sigue sumando goles, asistencias y presencia ofensiva.

La madurez con la que interpreta los partidos es uno de los grandes saltos de esta temporada. Aunque todavía tiene margen para mejorar su regularidad, su impacto estadístico demuestra que incluso en versiones “menos brillantes”, Lamine sigue siendo decisivo.
Conclusión: cuando la sensación engaña
La temporada 2025-26 de Lamine Yamal enseña una lección clara: no siempre lo que parece menos es realmente menos.
Puede que no deslumbre cada semana. Puede que no rompa partidos desde el primer minuto. Pero cuando se apagan los focos y se miran los datos, el resultado es contundente: va camino de mejorar todos sus registros anteriores.
Y eso, en un jugador tan joven, no es normal.
Es histórico.