La delantera polaca Ewa Pajor se sentó con SPORT para repasar la actualidad del FC Barcelona Femenino en la antesala de la disputa de un nuevo título: la Supercopa de España Femenina. Y lo hizo desde la serenidad de quien se siente en el lugar adecuado, en el momento justo de su carrera.

Barcelona para vivir y el Barça para jugar
De entrada, Pajor dejó un gesto que resume su compromiso: prometió que la próxima entrevista será en español. La delantera concede mucha importancia a dominar el idioma y sentirse parte del entorno. Llegó hace año y medio, tiempo suficiente para entender no solo el estilo de juego, sino también lo que significa vestir esta camiseta.
“Creo que he aprendido un estilo de fútbol completamente nuevo. Nunca había jugado así antes, porque el estilo del Barça es diferente y especial. He mejorado mucho”.
A nivel personal, reconoce que la adaptación fue más sencilla que en etapas anteriores de su carrera, como en Alemania. Llegó con más madurez, “más abierta”, y la ciudad hizo el resto.
“El clima, la gente, el estilo de vida… Desde el primer día me sentí muy cómoda y ahora puedo decir que es mi hogar”.

Aun así, admite que echa de menos Polonia, especialmente a su familia. Cuando se le pregunta por quién le ayudó en su adaptación, no duda: fue todo el grupo, incluidas compañeras, fisioterapeutas y staff técnico.
Consciente de dónde está, Pajor no esconde su orgullo por vestir de azulgrana:
“Cuando el Barça llamó no lo dudé. Sabía que era el mejor paso. Vine a la mejor plantilla del mundo, con las mejores jugadoras. Es un honor jugar aquí”.
Su instinto goleador viene de lejos:
“En mi pueblo construimos una portería contra una pared y pasábamos horas jugando. Centraban, yo chutaba, lo repetíamos una y otra vez. Creo que ahí nació ese olfato”.
En Polonia la comparan a menudo con Robert Lewandowski, algo que le enorgullece, no solo por el paralelismo, sino por el impacto que puede tener en niños y niñas que sueñan con dedicarse al fútbol.
Sobre las lesiones, recuerda con sinceridad el susto de octubre con la rodilla. El miedo fue real, pero se siente afortunada por haber estado solo un mes de baja. A nivel colectivo, destaca la respuesta del vestuario en un momento límite:
“No ha sido fácil, pero el mensaje fue claro: teníamos que dar un paso adelante y estar juntas”.
También ensalza el papel de las canteranas:
“Aprendo mucho de ellas. Aportan energía, ilusión y nivel”.

Fuente: BBC
Un deseo pendiente
Pajor no oculta su ilusión por jugar en el Camp Nou. Ya lo visitó como rival en su etapa en el Wolfsburgo y el ambiente la marcó.
“Ahora me muero por vivir eso con el Barça”.
Tras un 2025 cargado de éxitos, para 2026 solo pide una cosa: salud. La ambición, el trabajo y el compromiso eso ya los pone ella.