El FC Barcelona sigue rastreando el mercado en busca de un central zurdo de garantías, y uno de los nombres que gana fuerza es el de Nathan Aké, futbolista del Manchester City. El neerlandés necesita más minutos para llegar en plena forma al Mundial 2026, mientras que los azulgranas buscan urgente profundidad en su zaga.

El gran obstáculo, por ahora, es el formato de la operación: en Can Barça desean una cesión, mientras que ni el City ni el jugador ven con buenos ojos esa fórmula.
Una opción que encaja en lo deportivo
Aké es un jugador polivalente y fiable: puede actuar tanto de central zurdo como de lateral izquierdo, goza de una excelente salida de balón, es fuerte en el juego aéreo y tiene una potencia física que encaja con lo que el conjunto catalán ha perdido tras la salida de Íñigo Martínez. Además, su paso por las órdenes de Pep Guardiola le ha dado un bagaje táctico que facilitaría su adaptación inmediata a los automatismos del equipo.

Con su selección, Países Bajos, Aké es indiscutible, algo que contrasta con su situación actual en el City, donde apenas ha acumulado 700 minutos esta temporada y solo ha sido titular en un partido de Premier League. Una situación difícilmente sostenible para un futbolista que aspira a llegar al Mundial al máximo nivel competitivo.
Un movimiento atractivo… pero complejo
Para Aké, aterrizar en el Barça sería una oportunidad ideal: seguiría compitiendo en la élite, en un club con ambición de títulos y donde tendría un rol mucho más protagonista, sobre todo tras la lesión de Christensen y la falta de un perfil zurdo natural en la defensa.
El problema llega en el apartado económico y contractual. En la dirección deportiva azulgrana solo contemplan una cesión pura hasta final de temporada, sin opción de compra obligatoria, tanto por límite salarial como por planificación futura. La idea del club es incorporar en verano un central joven y con proyección, y ven a Aké como una solución inmediata, no estructural.

El Manchester City, por su parte, prefiere un traspaso definitivo o una cesión con obligación de compra, algo que de momento choca con los intereses culés.
En Conclusión
La operación Aké-Barça tiene sentido deportivo total: experiencia, perfil zurdo, jerarquía y adaptación rápida. Sin embargo, para que el defensa neerlandés vista de azulgrana será necesaria una negociación fina y una voluntad clara de las tres partes.
Mientras tanto, el conjunto catalán seguirá explorando el mercado, consciente de que reforzar la defensa es prioridad absoluta para competir por todos los títulos.