El campeonato liguero dio el pistoletazo de salida en Elche para el equipo de Hansi Flick. Y de qué manera. Un incontestable 0-5 a domicilio para mandar un serio aviso, si es que era necesario, de que este Barça tiene mucha hambre. Pero más allá del resultado, el encuentro sirvió para apreciar la enorme calidad, versatilidad y predisposición de los futbolistas en el sistema del entrenador alemán.
Ante el debate acerca de la falta y necesidad de la figura de un delantero centro, el conjunto azulgrana respondió endosando una manita a su rival, demostrando que cualquier atacante puede adaptarse y desempeñar con muy buena nota ese rol de 9. Un abanico de recursos que hacen de la plantilla un bendito problema para un Flick más que capaz de sacar el máximo rendimiento de sus pupilos.
UNA PLANTILLA ACORDE AL ESTILO DE JUEGO
Una de las grandes virtudes del equipo es que la confección de la plantilla y el estudio de las posibles incorporaciones se llevan a cabo para reforzar una idea de juego ya muy asentada. El equipo cuenta con futbolistas capaces de interpretar diferentes posiciones y adaptarse a las exigencias de un sistema tan dinámico como el de Flick. La polivalencia se convierte así en uno de los grandes activos de un grupo con muchas alternativas.

No es una cuestión de nombres, sino de perfiles que encajan en una filosofía basada en la intensidad, la presión y la movilidad, junto con una calidad humana de alto nivel. Jugadores capaces de ocupar distintos espacios sin perder el sentido colectivo permiten al técnico alemán variar registros sin renunciar a su identidad. Una riqueza táctica que puede marcar diferencias a lo largo de una temporada tan exigente.
CALIDAD Y COMPROMISO AL SERVICIO DEL EQUIPO
El talento individual es, sin duda, uno de los grandes argumentos de este Barça, pero la calidad cobra todavía más valor cuando está al servicio del colectivo. El equipo cuenta con futbolistas capaces de resolver partidos desde la inspiración, aunque también demuestra una predisposición constante para trabajar, presionar, defender y sacrificarse por el compañero. Una combinación que ya ha probado dar resultados exitosos y que insufla una gran ilusión al barcelonismo.

Flick ha conseguido transmitir una idea en la que todos tienen algo que aportar, independientemente de su posición o protagonismo. La competencia interna eleva el nivel y obliga a cada jugador a ofrecer su mejor versión, lo cual resulta en un valioso beneficio para el colectivo. Véase el caso de Joao Cancelo o Rodri, quienes han manifestado su interés y deseo en todo momento en formar parte de la disciplina blaugrana. Que futbolistas de tanto nivel demuestren esta entrega por unos mismos colores suele resultar en una fórmula que, si no victoriosa, se encuentra muy próxima a ello.
En definitiva, este Barça transmite una sensación de ilusión que va mucho más allá de los resultados. La calidad de sus jugadores, la profundidad de la plantilla y, sobre todo, la capacidad de Flick para hacer convivir talento, versatilidad y compromiso dibujan un equipo con argumentos para competir por todo. Todo ello con el mercado aún abierto y con La Masía surtiendo de talento y rendimiento al primer equipo, siendo Xavi Espart la última adición de una larga lista.
