El fútbol español atraviesa uno de los momentos más exitosos de su historia, obteniendo triunfos, elogios y admiración de la mayor parte del planeta fútbol. Ambas selecciones han alcanzado históricas victorias en las últimas décadas, añadiendo Eurocopas, Mundiales y demás torneos internacionales a un casillero necesitado de plata. La consecución de dichos logros se fundamenta, entre otros aspectos, en un denominador común para ambos combinados: la indiscutible influencia del F.C. Barcelona.
La elevada presencia de futbolistas no sólo del club, sino de La Masía, junto con la adopción y puesta en práctica de una manera tan particular de jugar y entender el fútbol, han jugado un papel fundamental en la evolución y salud actual de los combinados nacionales.
EL BARÇA MARCÓ EL CAMINO
En cuanto a la absoluta masculina, la trilogía Eurocopa-Mundial-Eurocopa entre 2008 y 2012 confirmó la hegemonía española en el trono del deporte rey. Es una evidencia, así como una realidad, afirmar que esta hazaña es fruto del trabajo, dedicación y buen hacer de todos los implicados: jugadores, cuerpo técnico, dirigentes y, por supuesto, demás empleados de la federación. Asimismo, es otra evidencia reconocer el peso de los futbolistas que, por aquel entonces, pertenecían o se habían formado en el Barça. Una incidencia que se hizo mucho más notoria tras la llegada de Pep Guardiola al banquillo azulgrana en 2008. El técnico de Santpedor construyó un equipo imponente, basado en un estilo de juego de posesión y dominio llevado a la práctica por numerosos jóvenes de La Masía. Es el caso de jugadores como Busquets, Piqué o Pedro, que se sumaron a pilares ya establecidos como Xavi, Iniesta, Puyol o Valdés. Mención especial merece el Mundial de Sudáfrica, en el que todos los goles fueron obra de jugadores culés, y del que todos los mencionados formaron parte.
Tras la Eurocopa de 2012, la selección atravesó un período de cierta zozobra, que parece ser cosa del pasado, pues La Roja vuelve a estar en la terna de los actuales favoritos a todo. Vigentes campeones de Europa, el Mundial será otra exigente pero atractiva prueba para los nuestros, cuya convocatoria incluye a 8 blaugranas, mayoritariamente canteranos. Una nueva generación liderada por Lamine Yamal, Cubarsí o Gavi que ya es garantía de éxito. Una cifra que bien pudo ser mayor de no ser por la baja de Fermín o por la no inclusión de otros azulgranas como Gerard Martín, que hizo méritos para ganarse un puesto entre los 26 elegidos. Otros como Marc Bernal o Alejandro Balde también se postulan como serios candidatos a formar parte de la selección a corto plazo. Y los que aún están por llegar.

LA REVOLUCIÓN FEMENINA NACIÓ EN BARCELONA
En el caso de la selección femenina, es aún más ostensible la influencia del Barça Femení en el actual rendimiento de las nuestras. Cabe analizar la disparidad de contextos entre ambos combinados, pues el fútbol femenino apenas era un deporte profesionalizado, carente de inversión y seguimiento hasta hace relativamente poco tiempo.
El F.C. Barcelona fue uno de los primeros clubes en España, si no el primero, en apostar por la inversión, profesionalización y visibilidad de su sección femenina. Ello ha servido no sólo para instaurar un dominio nacional y europeo, sino también para aumentar el nivel y atractivo de la liga española, favoreciendo la llegada de futbolistas de élite a la competición, elevando su calidad y competitividad. Consecuentemente, La Roja se ha nutrido habitualmente de jugadoras azulgranas, ciertamente aventajadas por este buen hacer de la sección barcelonista.
Desde la perspectiva de la selección, los éxitos de nuestro combinado no podrían entenderse sin el desempeño, esfuerzo y sacrificio de numerosas jugadoras culés. Es el caso de Alexia, Aitana (ambas ganadoras del Balón de Oro), Patri Guijarro, Mapi León, Cata Coll, Mariona y un largo etcétera. Muchas de ellas comparten, al igual que en la absoluta masculina, la formación y origen en las categorías inferiores del Barça. Además, siguen surgiendo nuevos talentos, como Clara Serrajordi o Vicky López, con la ambición y esperanza de seguir estos mismos pasos.

ORGULLO CULÉ
Más allá de nombres propios o actuaciones concretas de ciertos protagonistas, cabe destacar la dificultad y el enorme mérito que tiene llegar a esta situación. Formar, educar y confiar en tantos jóvenes talentos en un club tan exigente como el Barcelona va más allá de lo meramente futbolístico. Supone la creación de una identidad, unos valores y un modelo de juego que une y complace a todos los aficionados al Barça. Es un inmenso orgullo ver cómo estos chicos y chicas afrontan con tanta naturalidad tal reto, cómo defienden el escudo y al compañero y ver cómo muchos de ellos se acaban convirtiendo en referentes y leyendas del deporte.
