El adiós de Xavi Pascual al Barça Basket ya es una realidad. Apenas unas horas después de que el club hiciera oficial su salida a final de temporada, el técnico de Gavà compareció ante los medios para explicar una decisión que, según reconoció, llevaba semanas madurando y que nada tiene que ver con una ruptura personal con la entidad.
Lejos de alimentar cualquier tipo de conflicto, Pascual quiso dejar claro desde el primer momento que su relación con Joan Laporta, Juan Carlos Navarro y la dirección deportiva sigue siendo excelente. Sin embargo, también reconoció que el desgaste acumulado durante estos meses al frente del equipo ha terminado siendo determinante para dar un paso al lado.
“No hay una guerra entre el Barça y Pascual. Mi barcelonismo y mi laportismo están extraordinarios”, aseguró el entrenador azulgrana durante una comparecencia cargada de sinceridad y autocrítica.

UNA DECISIÓN MEDITADA
Aunque la noticia se hizo oficial esta semana, Pascual explicó que la decisión definitiva la tomó el pasado 16 de mayo. Desde entonces, continuó trabajando junto a Juan Carlos Navarro y Mario Bruno Fernández en la planificación deportiva del próximo curso, convencido de que lo mejor para el club era garantizar una transición ordenada.
El técnico admitió sentirse identificado con el proyecto que el Barça quiere construir para los próximos años, pero también reconoció que ya no se veía con la energía necesaria para liderarlo.
“Ha llegado un punto en el que no siento que sea la persona adecuada para liderar lo que viene. Antes de que sea un problema, me voy”.

Una frase que resume perfectamente el motivo principal de su salida. No se trata de una cuestión económica ni de resultados inmediatos. Es, sobre todo, una reflexión personal sobre su papel dentro del futuro de la sección.
EL DESGASTE DE UNA TEMPORADA MUY DURA
Buena parte de la comparecencia estuvo marcada por el análisis de una temporada extremadamente complicada para el conjunto azulgrana. Las lesiones condicionaron desde el primer momento el rendimiento del equipo. Las ausencias de jugadores importantes como Kevin Punter, Tornike Shengelia o Tomas Satoransky obligaron al técnico a reinventar constantemente las rotaciones y a competir en inferioridad de condiciones frente a algunos de los grandes proyectos de la Euroliga.
Pascual reconoció que uno de los principales motivos de desgaste ha sido la diferencia de criterio sobre cómo debe funcionar una sección que aspira a competir por los títulos más importantes del continente.
“El club se ha encontrado con una persona que ve las cosas de otra manera. Los ritmos y la manera de funcionar no son los que yo creo que necesita el equipo para ganar”.

El entrenador recordó además que ya tuvo dudas antes de aceptar regresar al banquillo azulgrana en noviembre. En aquel momento, tanto Laporta como Navarro fueron fundamentales para convencerle de asumir el reto de rescatar a un equipo que atravesaba una situación muy delicada. Sin señalar directamente a nadie, sí dejó entrever que algunas de las promesas realizadas durante aquellas conversaciones no terminaron materializándose.
“Soy una persona muy exigente. Cuando pido algo, tiene que estar al momento”.
La acumulación de problemas físicos, las dificultades para competir durante determinados tramos del curso y, sobre todo, quedarse fuera del playoff de la Euroliga, terminaron pasando factura al técnico azulgrana.
LA HERIDA DE LA EUROLIGA
Si hubo un momento especialmente emotivo durante la rueda de prensa fue cuando habló de la eliminación europea. El técnico no escondió el dolor que todavía siente por no haber conseguido clasificar al equipo para el playoff de la máxima competición continental, uno de los grandes objetivos de la temporada.
“No haber logrado la clasificación para el playoff no me lo perdonaré nunca en la vida. Eso me ha destrozado”.
Una confesión que refleja hasta qué punto vivió de forma personal una campaña marcada por las dificultades. Porque, más allá de las circunstancias, Pascual siempre asumió la responsabilidad de los resultados y nunca buscó excusas en los problemas físicos o en la falta de refuerzos.

UN ADIÓS SIN RUPTURA Y CON MENSAJE AL PALAU
Pese a algunas reflexiones críticas sobre el funcionamiento de la sección, Pascual insistió en varias ocasiones en que su marcha no responde a ningún enfrentamiento interno. De hecho, reveló que dispone de varias ofertas para continuar su carrera lejos de Barcelona, pero aseguró que nunca las utilizó como herramienta de presión durante las conversaciones con el club.
“Tengo cuatro ofertas para marcharme y en ningún momento se las he puesto al club sobre la mesa para que las igualase”.
El técnico quiso cerrar su comparecencia con un mensaje de agradecimiento al entorno azulgrana y, especialmente, al Palau Blaugrana, que le ha acompañado durante las distintas etapas de su carrera en el club.
“Nunca le podré agradecer al Palau todo el apoyo que me da”.
Además, defendió que el futuro de la sección seguirá siendo competitivo y explicó que el club ya trabaja en la construcción de una plantilla importante para la próxima temporada, pese a las limitaciones económicas respecto a otros gigantes europeos.
EL FINAL DE UNA ETAPA
La salida de Xavi Pascual abre una nueva etapa en el Barça Basket, que afrontará un verano lleno de cambios tanto en la plantilla como en la estructura deportiva. Pese a su marcha, el técnico se mostró convencido de que el club seguirá siendo competitivo y que las bases del próximo proyecto ya están en marcha.

Mientras tanto, todo apunta a que su futuro estará ligado al ambicioso proyecto de Dubai Basketball, una de las nuevas potencias emergentes del baloncesto europeo. Sea cual sea su próximo destino, la sensación que deja su despedida es clara: no se marcha por falta de compromiso ni por ausencia de ilusión, sino porque considera que ha llegado el momento de que otra persona tome el relevo. Y pocas veces una despedida se explica con tanta honestidad.
