Xavi Pascual estalla y deja su futuro en el aire tras el golpe del Panathinaikos


El Barça Basket tocó fondo en el Palau Blaugrana. La derrota ante el Panathinaikos BC (79-93) no solo supone un golpe durísimo en la Euroliga, sino que ha dejado una imagen preocupante y, sobre todo, un mensaje que va mucho más allá del resultado.

Porque esta vez no fue solo una derrota. Fue una caída sin reacción, sin carácter y con un equipo completamente superado. Y tras el partido, Xavi Pascual no se escondió.

“Me siento el máximo responsable del ridículo que hemos hecho”.

Una frase que define el momento exacto de un equipo que ha llegado al límite.

UNA FRASE QUE CAMBIA EL ESCENARIO

Pero lo verdaderamente relevante llegó después. En frío, sin rodeos y sin matices.

“Cuando termine la temporada hablaremos, veremos dónde tenemos que estar… y si estaremos”.

Xavi Pascual hablando con uno de los árbitros del Barça Basket-Panathinaikos
Fuente: Mundo Deportivo

La sentencia de Xavi Pascual no suena a calentón. Suena a desgaste. A reflexión profunda. A final de ciclo en el aire. Cuestionado directamente, el técnico no reculó: “He dicho exactamente lo que quería decir”.

Y ahí es donde el foco deja de estar en el partido y se traslada al futuro. Porque por primera vez, el entrenador abre la puerta a un posible adiós.

UN BARÇA SIN ALMA

Lo visto en pista fue la consecuencia de algo que lleva semanas gestándose. El Barça Basket ha perdido identidad, continuidad y, lo más preocupante, energía competitiva.

Las bajas han condicionado, sí. Pero el problema va más allá. Sin Tomas Satoransky, Nico Laprovittola ni Juan Núñez, el equipo se ha quedado sin dirección, sin control del ritmo y sin soluciones en momentos de presión.

Juani Marcos ante Panathinaikos | Fuente: Barça Basket

Juani Marcos asumió responsabilidades, mientras que Darío Brizuela y Kevin Punter tuvieron que improvisar en posiciones que no son las suyas.

“Vamos muy justos en la posición de base”, reconocía el técnico.

Pero ni siquiera eso explica la falta de reacción. Porque el problema no fue solo táctico. Fue anímico.

DESCONEXIÓN TOTAL

El partido se rompió pronto. Y lo más alarmante: el equipo no compitió.

“No hemos tenido carácter”, admitió Pascual, visiblemente tocado.

Xavi Pascual con el quinteto del Barça en pista | Fuente: Mundo Deportivo

El Palau Blaugrana, que semanas atrás había sido refugio, se convirtió en un termómetro del descontento. Parte de la afición se marchó antes del final. Y el técnico lo entendió:

“Entiendo perfectamente el sentimiento de la gente”.

Mientras tanto, el Panathinaikos BC de Ergin Ataman dio una lección de competitividad: rotación amplia, ritmo alto y una sensación constante de control. Dos realidades opuestas sobre el parqué.

MÁS QUE UNA DERROTA: UN PUNTO DE INFLEXIÓN

A dos meses del final de temporada, el Barça Basket no solo se juega objetivos deportivos. Se juega su estabilidad. El mensaje de unidad de Pascual (“tenemos que estar juntos y tener calma”) contrasta con la crudeza de sus palabras anteriores.

Y deja una sensación clara: algo se ha roto. Ahora la gran incógnita no es solo si el equipo reaccionará a tiempo. Es si este proyecto tiene continuidad… o si estamos ante el principio del final de la etapa de Xavi Pascual en el banquillo azulgrana.

Porque en noches como esta, el resultado importa. Pero el mensaje, aún más.

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