En medio de un conflicto bélico, lo menos importante debería ser disputar un partido de fútbol. Sin embargo, la Selección Española Femenina se ha visto obligada a tomar una decisión complicada en las últimas horas: viajar a Antalya (Turquía) para enfrentarse a Ucrania en un encuentro clasificatorio para el Mundial de Brasil 2027.
La situación generó una gran incertidumbre tanto dentro de la Real Federación Española de Fútbol como en el vestuario del combinado nacional. Durante varias horas se valoraron diferentes escenarios, incluido el de no presentarse al partido. Finalmente, tras una reunión entre dirigentes, cuerpo técnico y jugadoras, se decidió realizar el viaje y disputar el encuentro en la fecha prevista. La expedición española ya ha puesto rumbo a Turquía, en una decisión que no ha estado exenta de debate en el entorno del fútbol español.
LA EXPEDICIÓN DECIDE VIAJAR
A última hora del día anterior, la periodista Andrea Peláez, de COPE, adelantó que la Selección Española viajaría finalmente en la mañana del viernes. La decisión se tomó tras una reunión celebrada entre el presidente de la Real Federación Española de Fútbol, Rafael Louzán, las futbolistas convocadas y el cuerpo técnico del equipo.

Después de analizar la situación y valorar las distintas opciones, se optó por mantener el plan inicial y disputar el encuentro clasificatorio tal y como estaba previsto en el calendario. El propio Rafael Louzán ha encabezado la expedición durante el viaje a Turquía, acompañando al equipo en un compromiso que llega marcado por la incertidumbre de las últimas horas.
El combinado español aterrizará en Antalya con una única baja confirmada. Aiara Agirrezabala tuvo que abandonar la concentración debido a una lesión, por lo que no formará parte del partido ante Ucrania. A pesar de la decisión final, las dudas y el debate han estado muy presentes en el entorno del equipo durante las últimas horas, reflejando la complejidad de una situación que trasciende lo puramente deportivo.
CONTEXTO Y AMBIENTE QUE RODEA AL PARTIDO
La Selección Española Femenina, dirigida por Sonia Bermúdez, comenzó esta semana su camino hacia el Mundial de Brasil 2027, torneo en el que España defenderá su condición de campeona del mundo. El combinado nacional quedó encuadrado en el Grupo 3 junto a Islandia, Ucrania e Inglaterra.
El estreno en la fase de clasificación tuvo lugar el pasado miércoles en el estadio de Castalia, donde España logró una convincente victoria por 3-0 frente a Islandia. Un resultado que permitió iniciar el camino mundialista de la mejor manera posible.

Tras ese primer encuentro, la expedición española emprendió el viaje hacia Turquía para disputar la segunda jornada del grupo frente a Ucrania, en un partido programado para el sábado a las 18:00 horas. La selección ucraniana vive desde hace tiempo una situación excepcional, ya que no puede disputar sus encuentros internacionales dentro de su propio país. Por este motivo, Turquía fue elegida como sede neutral para la celebración del partido.
Sin embargo, las actuales tensiones geopolíticas en la región han incrementado la preocupación en torno al desplazamiento, generando un clima de debate tanto en el entorno de las selecciones como en el ámbito institucional.
EL DEBATE SOBRE LA SEGURIDAD
Ante el contexto internacional, la Real Federación Española de Fútbol decidió inicialmente retrasar el viaje de la selección, que estaba previsto para el jueves. Durante esas horas se mantuvieron conversaciones constantes con la UEFA para analizar la situación y evaluar las garantías de seguridad.
Según informó TVE, dentro de la federación española incluso se llegó a contemplar la posibilidad de no presentarse al encuentro, asumir la derrota por incomparecencia y afrontar una posible sanción disciplinaria. El máximo organismo del fútbol europeo, sin embargo, trasladó a la delegación española que la seguridad estaba plenamente garantizada y que el encuentro debía disputarse según lo previsto. Paralelamente, Rafael Louzán y el secretario general de la federación, Álvaro de Miguel, mantuvieron una reunión con las jugadoras para conocer su opinión y tratar de alcanzar una decisión consensuada.

La Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) también expresó públicamente su rechazo al viaje mediante un comunicado en el que señalaba que “la seguridad y la integridad de las futbolistas deben ser siempre la prioridad absoluta por encima de cualquier compromiso deportivo”.
Según diversas informaciones, una negativa a viajar podría haber implicado incluso la descalificación de España del próximo Mundial.
Finalmente, tanto la Selección Española como Ucrania disputarán el encuentro en la fecha y hora inicialmente previstas. La UEFA insiste en que la seguridad de jugadoras y cuerpos técnicos está completamente garantizada. Aun así, la situación abre un debate inevitable sobre si la disputa de un partido de fútbol en circunstancias extraordinarias debe prevalecer sobre el bienestar de sus protagonistas.
