Ronald Araújo volvió a ser titular más de dos meses después. El central uruguayo partió de inicio en los cuartos de final de la Copa del Rey que el Barça disputó en el Estadio Municipal Carlos Belmonte frente al Albacete, algo que no ocurría desde aquella noche de noviembre en Stamford Bridge.

LONDRES COMO PUNTO DE INFLEXIÓN
Tras el Chelsea–Barça del 25 de noviembre, y especialmente después de la expulsión que condicionó aquel encuentro, Araújo optó por detenerse. No fue una lesión ni una decisión técnica, sino un parón por salud mental. El uruguayo necesitó tomar distancia, reencontrarse consigo mismo y recuperar sensaciones antes de volver a competir.
Han pasado 70 días desde aquella noche en Londres hasta su regreso como titular este 3 de febrero, y su presencia en Copa representa algo más que una simple rotación: es una oportunidad, un partido para demostrar que está de vuelta, preparado para volver a competir y luchar por un sitio en un momento clave de la temporada.
Su regreso se dio con un partido correcto y fiable, mostrándose acertado en la salida de balón (96% de pases completados), contundente en los duelos (4 de 6 ganados) y decisivo en una de sus especialidades: el balón parado, firmando un gol que redondeó su actuación.
Flick sigue buscando su pareja de centrales
En un tramo de temporada en el que las bajas en defensa son inevitables —ya sea por sanciones, molestias o simples rotaciones—, el Barça sigue necesitando encontrar una fórmula que le dé mayor seguridad atrás. Y ahí Araújo continúa siendo un perfil diferencial. Su potencia física, su capacidad para ganar duelos y su presencia a balón parado le convierten en un recurso muy valioso para Hansi Flick. Quizás no sea el central ideal para sostener una línea defensiva muy adelantada, pero sí puede ser ese defensor de garra, más tradicional, para los momentos de más sufrimiento.
Este parón y su posterior regreso también pueden suponer un punto de inflexión en su evolución. Araújo tiene margen para mejorar a nivel táctico, para afinar la lectura de determinadas situaciones y para encontrar el equilibrio entre su agresividad natural y las necesidades colectivas del equipo. En ese proceso, la complementariedad con perfiles como Cubarsí o Eric García puede resultar clave, combinando virtudes y corrigiendo defectos para alcanzar la estabilidad que tanto persigue el Barça.
UN GOL PARA GANAR CONFIANZA
El simbolismo de la noche se completó tras el gol, cuando Araújo se dirigió al banquillo para fundirse en un abrazo con Hansi Flick. Un gesto que refleja confianza y respaldo mutuo. El técnico alemán resumió el significado del momento con una frase clara: “El gol le ayudará a ganar confianza y a estar mejor con él mismo”. Una reflexión que explica por qué el regreso del uruguayo va más allá de lo futbolístico.

El gol en Albacete puede ser algo más que una anécdota estadística. Puede ser el inicio de una nueva etapa para Ronald Araújo y, quién sabe, el impulso definitivo para que el Barça encuentre esa pieza defensiva que necesita en el tramo decisivo de la temporada. El charrúa ha vuelto, y lo ha hecho en el momento justo.