Marc-André ter Stegen volvió a sentirse futbolista. Volvió a competir. Y volvió a decidir un partido. En su debut oficial con el Girona FC, el guardameta alemán fue protagonista en el empate 1-1 ante el Getafe, firmando una actuación sobria, segura y con una parada decisiva en el último suspiro que evitó la derrota en Montilivi.
Un debut inmediato y con confianza total
Míchel no dudó. A los pocos días de oficializarse su cesión desde el FC Barcelona, Ter Stegen fue titular en un partido exigente de LaLiga. El técnico del Girona apostó por su experiencia, su jerarquía y, sobre todo, por su capacidad para dar seguridad desde atrás.

Durante gran parte del encuentro apenas tuvo trabajo, pero se mantuvo siempre concentrado y participando en la salida de balón, una de sus señas de identidad.
La acción que lo cambia todo
El Getafe se adelantó en la segunda parte y el partido parecía escaparse. Sin embargo, el Girona logró empatar en el tiempo añadido. Y cuando el empate aún pendía de un hilo, llegó el momento clave.
En la última jugada del partido, Ter Stegen sacó una parada salvadora, utilizando la rodilla para evitar el gol visitante. Una acción instintiva, de portero grande, que aseguró un punto vital y dejó claro que su impacto va más allá del debut.
Fue una intervención que recordó al Ter Stegen de las grandes noches. Al de los partidos que se ganan desde la portería.
Las sensaciones del propio Ter Stegen
Tras el encuentro, el guardameta se mostró orgulloso y satisfecho por su estreno. Reconoció que fue un día especial y valoró positivamente haber podido ayudar al equipo desde el primer momento.
El alemán destacó la importancia de volver a competir con regularidad y dejó claro que llega al Girona con ambición, compromiso y ganas de sumar desde ya.

Desde Barcelona, su evolución se sigue con atención. No como un capítulo cerrado, sino como una etapa más en la carrera de un portero que ha marcado una era en el club.
Conclusión
Ter Stegen debutó con el Girona como saben hacerlo los grandes: apareciendo cuando más se le necesita. Su parada final no solo valió un punto. También fue una declaración de intenciones.
El camino ahora continúa lejos del Camp Nou, pero su fútbol, su mentalidad y su ADN siguen hablando el mismo idioma. El idioma del Barça.
Porque algunos jugadores cambian de escudo, pero no de esencia.