El Barça Femení afronta meses decisivos en los despachos. El pasado verano, hasta siete futbolistas abandonaron el club durante el mercado estival y solo se produjo una incorporación: la de Laia Alexandri. En un contexto marcado por la presión financiera, la prioridad de la dirección deportiva encabezada por Marc Vivés pasa por blindar piezas clave del proyecto, como ya se ha hecho con Aitana Bonmatí, Clàudia Pina o Cata Coll.

Sin embargo, no solo las renovaciones son determinantes. Las salidas también forman parte del equilibrio económico y deportivo. Ambas decisiones van de la mano.
Ona Batlle, en el aire
La situación de Ona Batlle es una de las más delicadas. La lateral catalana finaliza contrato en junio de 2026 y su continuidad es una prioridad absoluta para el club. Vive uno de los mejores momentos de su carrera y es una pieza clave tanto en defensa como en ataque.
No obstante, el Barça debe competir con las fuertes propuestas que llegan desde la Women’s Super League, un mercado con un poder económico muy superior. Igualar esas ofertas está completamente descartado, por lo que la estrategia pasa por convencer a la futbolista por otras vías.

El componente emocional puede jugar un papel importante: Ona Batlle llegó a La Masia en 2011 y mantiene un vínculo muy estrecho con el club. Sin embargo, la opción de abandonar su zona de confort y regresar a una liga que ya conoce tras su exitoso paso por el Manchester United podría inclinar la balanza en contra de los intereses azulgranas.
El FC Barcelona ya ha iniciado conversaciones con su entorno, aunque todavía no existe un acuerdo firme. Todo apunta a que su decisión se alargará en el tiempo y que su futuro se convertirá en uno de los grandes temas del fútbol femenino de cara a la temporada 2026/27.
Mapi quiere… pero el Barça duda
El escenario de Mapi León es distinto. La central aragonesa cumplirá ocho temporadas como azulgrana y su aportación al proyecto ha sido incuestionable. Con su contrato próximo a expirar, en el club se debate si ha llegado el momento adecuado para buscar una salida que permita liberar masa salarial y obtener un retorno económico.
Desde el punto de vista deportivo, su importancia sigue siendo evidente, tanto en tareas defensivas como en la salida de balón. Sin embargo, la planificación futura del Barça Femení pasa por rejuvenecer progresivamente la plantilla, y Mapi, con 30 años, forma parte del grupo de jugadoras más veteranas.

A diferencia del caso de Ona Batlle, el club no ha iniciado conversaciones con la defensa aragonesa. A falta de solo seis meses para poder marcharse libre y sin movimientos visibles por parte de la entidad, todo apunta a que su futuro podría estar lejos de Can Barça, pese a que su voluntad sería la de continuar.
