Hay un dato que no debería pasar desapercibido: el sábado fue el primer día en toda la temporada que el FC Barcelona pudo contar con todo su ataque al completo. En Can Barça nunca se han excusado en las bajas y son los primeros en evitarlo incluso en momentos de flaqueza, pero es evidente que las ausencias han condicionado el rendimiento y la continuidad del equipo respecto al nivel brillante del curso pasado.

Es tan simple como imaginar un Atlético de Madrid sin Julián y Giuliano o un Real Madrid sin Mbappé y Vinicius: la situación de ambos sería totalmente distinta.
Raphinha, como agua de noviembre
La baja de Raphinha quizá pudo parecer menor en su momento comparada con las de Lamine Yamal o Robert Lewandowski, pero la realidad ha demostrado lo contrario. Su temporada pasada fue sobresaliente, aunque su impacto mediático es mucho menor que el de otros compañeros. Eso explica por qué su valoración en premios como el Balón de Oro no reflejó realmente su nivel futbolístico.
En el fútbol moderno, las redes sociales y la exposición pública cuentan tanto como los números, y en ese terreno Lamine domina como pocos. Raphinha, en cambio, carece de ese “altavoz”, y eso lo aleja de reconocimientos individuales.

La excepción reciente fue Rodri, ganador del Balón de Oro sin ni siquiera tener redes… pero acompañado por un debate público enorme que cuestionaba el resultado. Desde la óptica futbolística muchos creían que debía ser Vinicius, pero la imagen mediática acabó influyendo.
En Stamford Bridge, Raphinha poco pudo hacer al entrar con el partido cuesta arriba. Aun así, mostró actitud, carácter y un compromiso que difícilmente se vio en otros compañeros. Su aportación será clave en las próximas semanas: es un jugador completísimo y un potenciador natural del juego colectivo.
La bendita competencia arriba
Ferran Torres parecía haberle arrebatado el sitio a Lewandowski, pero la realidad es contundente: cuando el polaco está al 100%, Hansi Flick sigue confiando en él. Los números lo avalan: 8 goles en LaLiga pese a perderse más de un mes por lesión.
Ambos pueden convivir en el once, pero eso desplazaría a Marcus Rashford, que ha recuperado la confianza y empieza a mostrar la versión que deslumbró en Inglaterra. Para Flick, es un “bendito problema”.

Mientras tanto, Lamine Yamal sigue creciendo: sus diagonales, su desequilibrio y su capacidad para romper partidos lo convierten ya en una pieza determinante. Y lo mejor: sus molestias físicas parecen muy atrás.
Momento clave en la temporada
Estas buenas noticias llegan en el tramo adecuado del curso. Con el parón navideño a la vista y margen para afinar detalles, el conjunto catalán afronta la antesala de los meses decisivos: marzo, abril y mayo, donde se deciden los títulos.
Todo esto sucede, además, mientras su gran rival enfrenta su momento más complicado del año. El objetivo es claro: superarlo en la clasificación solo les separa un punto y demostrar quién manda cuando el Barça tiene a todos disponibles.