Mapi León alcanzó el pasado domingo los 300 partidos oficiales con el FC Barcelona, una cifra redonda que confirma su lugar en la historia del club. El encuentro ante el Madrid CFF, correspondiente a la Liga F, sirvió como escenario para un hito que la sitúa ya entre las 10 jugadoras que más veces han defendido el escudo azulgrana.

Un número que no solo habla de longevidad, sino de impacto, liderazgo y constancia.
Dejando huella desde 2017
Desde su llegada en 2017, Mapi ha sido una de las grandes columnas del Barça más dominante de la historia del fútbol femenino. Su fichaje procedente del Atlético de Madrid, tras conquistar la Liga con las rojiblancas, supuso un salto cualitativo inmediato para la zaga culé.
Llegó junto a Lieke Martens como uno de los grandes nombres de aquel verano y, desde el primer día, justificó la apuesta: 50.000 euros que, con perspectiva, parecen una cifra simbólica para todo lo que ha dado. Su debut con la selección española fue el escaparate definitivo que confirmó lo evidente: el Barça había fichado a una futbolista diferencial.

Salida limpia de balón, lectura táctica, capacidad para iniciar jugadas desde atrás y personalidad para asumir galones. El tiempo dio la razón. Su participación fue creciendo año tras año, alcanzando su pico en las temporadas 2018/19 (44 partidos) y 2024/25 (41).
Su palmarés habla por sí solo: 3 Champions League, 6 Ligas, 4 Copas de la Reina y 4 Supercopas de España. Números propios de una futbolista clave en la mejor generación del fútbol femenino español.
Resiliencia y personalidad
No todo ha sido un camino recto. En diciembre de 2023, una lesión de menisco la mantuvo alejada de los terrenos de juego durante casi seis meses. Pero el episodio más complejo llegó lejos del césped, cuando encabezó el grupo de “las 15”, negándose a volver a la selección hasta que se produjeran cambios estructurales.

Esa decisión le costó perderse un Mundial, pero reforzó su imagen como futbolista de convicciones firmes y liderazgo real. Hoy, Mapi es una capitana sin brazalete, una voz respetada dentro del vestuario y una figura que aporta mucho más de lo que reflejan las estadísticas.
A pesar de todo… incertidumbre
Con 30 años, lo lógico sería pensar en continuidad. Sin embargo, su contrato finaliza en cinco meses y el contexto económico del club vuelve a situar su futuro en el aire. Mapi ocupa el segundo escalón salarial, con unos 300.000 euros anuales, una ficha que podría convertirla en una pieza clave dentro del equilibrio financiero: ya sea para liberar margen o afrontar renovaciones prioritarias.
Su deseo es seguir vestida de azulgrana. La decisión final, sin embargo, está en manos del club: renovar o cerrar una etapa histórica.
Pase lo que pase, 300 veces Mapi ya no son solo un número. Son el reflejo de una futbolista que ha dejado huella y que, con contrato o sin él, ya es leyenda del Barça Femení.